Comenzó todo
a partir de un punto,
resumen de unidad ordenadora.
y estallaste el cosmos
en el propio instante
en que creaste al tiempo;
a partir de un punto,
resumen de unidad ordenadora.
y estallaste el cosmos
en el propio instante
en que creaste al tiempo;
Y empezó el concierto
de materia y forma,
de variedad, de cambios,
de sonetos y colores,
de energías y masas,
de planetas y de soles,
de luces y de abismos,
de matices y manchones.
de materia y forma,
de variedad, de cambios,
de sonetos y colores,
de energías y masas,
de planetas y de soles,
de luces y de abismos,
de matices y manchones.
Aquello era un baile,
que crecía y crecía;
que robaba espacio,
donde no lo había.
Y hubo giros,
y tantos choques,
varios temas,
unidad y contrapuntos.
que crecía y crecía;
que robaba espacio,
donde no lo había.
Y hubo giros,
y tantos choques,
varios temas,
unidad y contrapuntos.
Sinfonías y cantatas,
silencios estelares,
cortados por estruendos
de timbales colosales.
Y la lógica y el orden
de divina partitura,
dirigida con maestría
de astrofísica batuta,
ordenaba el caos,
lo hacía latir
con ritmos y compases,
planetas ahora, hace poco, gases.
Se dibujó aquella estrella,
se fundió esta, con aquella.
nació un nuevo sol,
y un abismo negro
se atrajo para sí
un sistema viejo.
silencios estelares,
cortados por estruendos
de timbales colosales.
Y la lógica y el orden
de divina partitura,
dirigida con maestría
de astrofísica batuta,
ordenaba el caos,
lo hacía latir
con ritmos y compases,
planetas ahora, hace poco, gases.
Se dibujó aquella estrella,
se fundió esta, con aquella.
nació un nuevo sol,
y un abismo negro
se atrajo para sí
un sistema viejo.
Y escondido en el tiempo
y el espacio
un pequeño mundo
se pintó de azules y de verdes,
es la vida que tiñó
sus mares y su valles.
Y en el paroxismo
de la inmensa sinfonía,
apareció tu imagen,
en un nuevo punto
modelaste al hombre:
una nota libre
que invitada al himno
hace dos compases,
se lanzó a crear otros mágicos paisajes.
Y al saberse amado,
al no verse solo,
comenzó el concierto de conciertos,
el del barro de alma de ángel,
el espíritu hecho carne.
y el espacio
un pequeño mundo
se pintó de azules y de verdes,
es la vida que tiñó
sus mares y su valles.
Y en el paroxismo
de la inmensa sinfonía,
apareció tu imagen,
en un nuevo punto
modelaste al hombre:
una nota libre
que invitada al himno
hace dos compases,
se lanzó a crear otros mágicos paisajes.
Y al saberse amado,
al no verse solo,
comenzó el concierto de conciertos,
el del barro de alma de ángel,
el espíritu hecho carne.
Mayo 1989
Juan Carlos López Rodriguez