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lunes, 5 de marzo de 2012

1. [Bio] Compartir mi búsqueda personal

Este blog pretende ser un espacio en donde pueda compartir mi propia búsqueda personal de la Verdad. Encontrarán principalmente reflexiones filosóficas y teológicas aunque también aparecerán "entradas" que hagan alusión a otras áreas del saber que siempre me han interesado como las ciencias sociales y humanas. No podría dejar de compartir mi amor por el arte especialmente por la música que no deja de acompañarme en la aventura de buscar el rostro de Dios.

El título del blog expresa su naturaleza. Se trata del fragmento de una frase célebre de San Agustín de Hipona: noli foras ire, in te ipsum reddi, in interiore homine habitat veritas. No vayas afuera, vuélvete a ti mismo, en el interior del hombre habita la verdad. Con esta frase expreso una convicción. La verdad es posible y está más cerca de nosotros de lo que solemos pensar. Pero, es necesario buscarla, sumergirse en la experiencia total del Ser, del propio ser experimentado y vivido en la realidad total.

Hay que adentrarse sin prejuicios en el "interior" de nuestro espíritu y escuchar atentamente. El mundo que se manifiesta es "legible", "inteligible", fascinante y cautivador. De la vivencia profunda de esta experiencia fundante, en la reflexión pausada y atenta se puede alcanzar no sólo racionalmente la enunciación de proposiciones adecuadas y acertadas, sino llegar a detenerse en la "visión intelectual" del ser en sí en cuanto "bello" "noble" "bueno" "verdadero" "íntegro" y muchas cosas más.

La experiencia humana total no es sólo contenidos y "objetos dados" sino apertura radical al ser, tendencia substancial a la permanencia y camino al Bien infinito. En su "mundanidad" es estructuralmente la ocasión, el espacio anabático, la via analogica no sólo en su sentido "lógico" sino en un sentido humano más amplio, afectivo, volitivo, relacional, en el que es posible elevarse más allá de la contingencia vivida en el propio "ser inmanente" y en el "ser transubjetivo" a la contemplación del "Ser en sí, por sí, a se", de la Verdad primera, necesaria y eterna, siempre trascendente, aunque sea sólo en un pobre vistazo. ¡Pero que vistazo! ¿Podríamos vivir sin él? No estamos movidos por una sed de infinitud que no nos deja de carcomer en nuestro interior?

Esta elevación ante todo es posible... el "ser dado" es manifestación siempre de algo más allá de sí. El "ser recibido" como "objeto", más allá de su "especificidad" es siempre provocación existencial precisamente por su ser, es siempre un "don" con una pregunta... ¡no somos nosotros lo que buscas, busca por encima de nosotros! respondían las criaturas a Agustín.

Hoy podemos seguir buscando, y seguir preguntando. La "elevación" vista como "ascensión" al sentido del ser, es también "abajamiento", "descensión" o mejor aún "sumergimiento" en el interior. El "yo" es no sólo el espacio de la manifestación de todo lo demás, del "ser transubjetivo" y de nuestras relaciones con él, sino que es "por sí" una manifestación única que inspira temor y respeto al propio ser y al prójimo. Es propiamente un "misterio" inabarcable, insondable, y lo mejor de todo es que está siempre presente, a pesar de la fugacidad del instante.

La búsqueda de la verdad es sumergimiento y elevación. Sumergimiento en las profundidades del espíritu y elevación desde el espíritu hacia las más altas cumbres del Ser. Esta búsqueda tiene como "principio" por un lado el ser experimentado en su estructura esencial y por otro lado el λόγος propio en su armonía constitutiva. Esta armonía entre el "λόγος propio del ente" y el "λόγος de la inteligencia" se manifiesta con gran riqueza en la belleza.

La búsqueda por la verdad está vinculada a la experiencia de lo bello que aunque es ciertamente inteligible hasta cierto punto, no requiere ser comprendido, sino solamente contemplado, que por otro lado no deja de ser un acto espiritual e intelectual. Sucede lo mismo que frente al misterio del "yo" o del "otro", en el abismo de la personalidad. Sucede lo mismo frente al misterio de la "Verdad primera", en todos estos casos, los discursos son sólo introductorios y contextualizantes.

El λόγος que es siempre ratio y versa "racionando", componiendo y dividiendo, cede su lugar frente al "Todo", que es irreducible a una parte, al νοῦς. Lo bello es siempre un  ὅλος que es integro y  uno. También mi "Yo" es un ὅλος que se vería amenazado por cualquier disminución. Ante este "Todo" sólo tengo una "palabra" que me refiere con justicia, mi nombre. Y más allá de esta experiencia de mi "yo" o del "tu" en la "experiencia total" del Ser, cuando la elevación me lleva al "Primer Principio" en su absoluta simplicidad, el ὅλος aparece con mayor fuerza, cede la contingencia ante su unidad y unicidad que es un "todo necesario" ...

Frente a él tengo sólo palabras pequeñas y disgregantes de su unicidad y por lo tanto que en el plano lógico dividen lo que esta unido en simplicidad. Por eso después de todo el discurso no me queda más que callar en asombro y adoración. Y justo en este momento dramático "me encuentro" en densa oscuridad frente a la más alta luz y "me encuentra" la única Palabra adecuada que lo contiene "Todo" una "Palabra Divina". No ha sido ya mi ascensión... Ha sido su "descendimiento". Frente a esta Palabra es posible también muchas palabras, nociones y discursos... pero ellos no son la Palabra. El Verbo está por encima de todas ellas. Ahí está la Verdad plena, llena de vida, que es camino auténtico de libertad.

En mi búsqueda, desciendo sobre mi interior para ascender a las verdades más altas. En su "abajamiento" Él desciende hasta mi humanidad para elevarme a su divinidad. Y es el mismo "Verbo" el que me da luz para "ascender" al sentido profundo del ser, el que encuentro en mi interior cuando desciendo sobre mí, y el que ha descendido hasta mí.

Aprovechando este medio, quiero como un "peregrino" compartir las experiencias de mi camino en la búsqueda de la verdad...la experiencia de la Verdad que me ha alcanzado.