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martes, 27 de agosto de 2013

28. [Ph.] La esencia del hombre y su realización individual (II) LA ESENCIA



CAPÍTULO I: LA ESENCIA

¿Qué es la esencia?
La pregunta ¿Qué es el hombre? asume en su respuesta antes que cualquier otra cosa la consideración de lo que es la esencia y el reconocimiento de la capacidad humana de conocer una esencia cualquiera que sea y en ello el modo o los modos en los que se la puede conocer. 
 
Procederemos, entonces, de esta manera, reflexionando primero sobre lo que es la esencia, para llegar, con mayor claridad, a la reflexión sobre una esencia en particular, la del hombre.

1.1 Del término “esencia”

Esencia significa, en una definición preparatoria, aquello por lo que una cosa es lo que es y no otra cosa.1 En un primer sentido, podemos decir que es algo del ente concreto, su modo de ser según él mismo, in seipso; 2 En un segundo sentido, podemos decir que es, también, un concepto que nos indica lo propio de un ente según su especie, 3 según su modo de ser abstracto y universal; En un tercer sentido decimos que es una noción que nos indica algo propio del ente en sentido metafísico, sub ratione entis.4
 
La relación entre los tres modos de concebir lo que es la esencia es estrecha y dependiente. El primer modo de entender la esencia se nos presenta inmediato a la experiencia humana con una vinculación al segundo modo cuando distinguimos entre nombres propios y nombres comunes. 5 Los nombres propios designan entes concretos constituidos in seipsis, y los nombres comunes designan a varios entes concretos que comparten ciertos caracteres constitutivos fundamentales.
El segundo modo de entender la esencia, sub specie, en su carácter abstracto y universal, está en íntima y constante relación con el primer modo, no sólo porque de los singulares se conoce el universal, sino porque el universal hace referencia constante al singular.
 
El tercer sentido mencionado abarca la totalidad del ser, sin anular la singularidad de cada uno de los entes, sino considerándola y asumiéndola en una comprensión global de la realidad en cada uno de ellos. Este sentido de la esencia, se conoce, no sólo a través de la experiencia de los singulares sino también de los universales, al menos gnoseológicamente, y de la reflexión profunda que sobre la totalidad de la realidad y sobre todo lo que es se realiza.
Decimos, entonces que el mismo término, esencia, se puede predicar al mismo ente con propiedad haciendo referencia a cualquiera de los tres sentidos mencionados según sea el interés del que juzga.

1.1.2 Los tres usos del término esencia

Damos, entonces, tres usos distintos al término esencia, aunque todos ellos refiriéndose a aquello por lo que una cosa es lo que es y no otra cosa, según dos elementos: la extensión de su predicación y el sentido que se quiera hacer notar.
En el primer sentido, la extensión es muy limitada. Su extensión es el ente concreto y sólo tal ente concreto. Para hacer uso legítimo de este sentido de esencia se debe especificar su uso en la predicación, componiéndolo con un nombre propio o cualquier otro término o juicio que haga referencia explícita a un individuo concreto sea cual sea su naturaleza, como cuando decimos “la esencia de Sócrates” o como cuando decimos “la esencia de la Pietá”. Este es el caso del singular y el sentido que denota no es sólo el de la singularidad como concepto sino el de todo aquello que hace que el singular sea tal singular, es decir su individuación.
 
En el segundo uso, que es el más común y quizá el más reverenciado por los filósofos, la extensión es la totalidad de los entes concretos que caen bajo la misma especie o que comparten un modo de ser, y su uso se restringe al conocimiento de tal modo de ser a modo universal, desligándolo de las notas particulares de cada uno de los entes que caen bajo tal predicación. Sobre este uso es posible incluir substancia y accidente por separado. 6
El primer uso considera en su predicación al suppositum7 y por tanto al ente que subsiste en armonía con los accidentes que lo perfeccionan en su misma individualidad sin omitir la consideración de ninguno de ellos y sin permitir su tratamiento aislado si se quiere permanecer en el singular. En este segundo sentido, por el contrario, es posible referirse al accidente.
Cuando definimos un accidente, que es algo del ente concreto, lo hacemos de un modo universal, de tal manera que la definición abarca la totalidad de los entes que compartan tal modo de ser accidental. Y en esto buscamos la esencia de tal accidente. Así, cuando decimos “La esencia de la extensión consiste en la distribución en partes, o sea en la distinción actual y posición de unas partes fuera de otras”8 estamos haciendo un uso particular de este segundo sentido de esencia referido a un modo de ser común, pero accidental. Tal es el caso también de cuando nos referimos a un propio como cuando decimos “la esencia de la voluntad es ser un apetito intelectual”. Así, pues, todos los conceptos que aunque refiriéndose a realidades particulares lo hacen a modo universal caen bajo este uso, incluyendo los actos y las pasiones como realidades accidentales aunque constitutivas de la individualidad de un ente, como cuando decimos, “la esencia del temor es ser una pasión especial del apetito irascible del alma que tiene como objeto el futuro difícil al que no se puede resistir”9
Reconocemos, entonces, en este segundo sentido del término esencia los dos usos distintos que hemos señalado, uno propio y uno según un algo: el substancial y el accidental.
En el tercer uso, la extensión es el ser y todo cuanto es, es decir la totalidad de las cosas que son o de los entes, y el sentido que denota es el de ratio entis. Este tercer uso denota un aspecto de la estructura fundamental del ente. Nos referimos a la estructura metafísica general de aquello que es y en ella a todos y cada uno de los entes en los que se encuentra como componente fundamental una esencia junto con un acto de ser. Al primer uso le llamaremos essentia in singularis; Al segundo uso essentia in universalis; Al tercer uso essentia entis.
Se podría objetar que el primer uso no es legítimo en el caso de los entes corpóreos,10 pues más que estar señalando su esencia individual estaríamos señalando su individuación. Sin embargo, en la concepción metafísica y global del ente, siendo su composición fundamental esencia y acto de ser, su esencia individualizada es la esencia de tal ente que es al participar como tal del acto de ser.11 A este punto podríamos decir, que el tercer uso posibilita metafísicamente los primeros dos. En cuanto al primer uso lo hace de la siguiente manera: al señalar la estructura esencia-acto de ser, el ente concreto resulta ser siempre según él mismo, pues su acto es propio e incomunicable. De este modo posee el ente, por tener su acto, un ser propio que implica una realización única. Al mismo tiempo se comprende el segundo uso en este razonamiento puesto que el acto de ser que participa tal esencia se da según un modo de ser que puede ser compartido por otros aunque realizado con unicidad en él. Este compartir o mejor dicho participar de varios entes en un modo de ser hace posible la concepción de una essentia in universalis, y por tanto la predicación universal.
En el conocimiento de la realidad, los tres sentidos y los dos usos del segundo sentido se vinculan, se relacionan, se tocan y se complementan. Para conocer un ente in seipso, en su esencia individualizada, es preciso definir su essentia in universalis, sus accidentes in universalis, incluyendo los propios, y atender al modo particular en el que los accidentes perfeccionan a la substancia en tal modo de ser, y al mismo tiempo conocer las notas propias de tal singular, es decir, la realización particular de los elementos mencionados.
Todo ente, participa del acto de ser según una esencia (tercer uso), y tal esencia se realiza en él de modo singular (primer uso), al mismo tiempo es cognoscible a modo universal en cuanto a que pertenece a un modo de ser que le es común con otros entes (segundo uso). El sentido que se haga del término queda definido en el juicio que lo integra.

1.1.3 Los términos convertibles con el término esencia: Naturaleza, Quididad, Substancia

Al mismo tiempo, la realidad a la que se significa con el término esencia puede ser significada con otros términos según añadan algo a la noción de esencia u orienten la atención hacia algún aspecto particular.
Las notas distintivas de lo que conocemos con el término esencia, como realidad constitutiva de algo, pueden ser expresadas de distintas maneras según se elijan términos diversos dotados de sentidos diversos aunque refiriéndose al mismo objeto. Estas expresiones variadas no se refieren a distintas realidades, sino a la misma, la esencia. Aunque se refieren al mismo objeto difieren en el término y en la perspectiva en la que se le considera. En este contexto es posible considerar la esencia en cuanto a quididad, en cuanto a naturaleza y en cuanto a substancia.12 Estas tres formas de comprender la esencia, todas señalando a lo que hace que algo sea lo que es, se implican mutuamente en una comprensión esencial profunda que pretenda no limitarse al sentido de los términos sino referirse al objeto mismo desde las perspectivas llenas de sentido que cada uno de ellos aporta según el siguiente esquema preliminar: Quididad: Esencia en cuanto es significada por su definición;13 Naturaleza: Esencia en relación a su operación;14 Ousia: Esencia en cuanto a su constitución non in alio, sino en sí misma, en el caso de las substancias compuestas, como compuesto.15
Las notas que estos términos aportan a la misma realidad a la que se refiere el término esencia no anulan los tres usos de la esencia que hemos mencionado, sino que los complementan, aunque en su uso común podrían inclinarse, por definición, hacia alguno de los usos en particular.
En este sentido podríamos decir que existe: una natura in universalis, una natura in singularis, y una natura entis; una substantia in singularis, a la que llamamos substancia primera o simplemente ousia, una substantia in universalis a la que llamamos substancia segunda y una substancia entis; una quiditatis in universalis o simplemente quididad, una quiditatis in singularis y una quiditatis entis.
 
En todos los casos aplican las mismas precisiones a las que nos hemos enfocado: in singularis hace referencia a la realización individual de la essentia in universalis que se da constitutivamente en el ente. Se podrían objetar las nociones de quiditatis in singularis y de quiditatis entis, con cierta razón, pues la quididad, esencia en cuanto significada por su definición, se refiere fundamentalmente a la essentia in universalis. Sin embargo, cuando decimos quiditatis in singularis, nos referimos a la misma essentia in universalis en cuanto significada por su definición pero realizada o, mejor aún, concretada en el individuo. Del mismo modo cuando hablamos de quiditatis entis, nos referimos a la esencia como constitutivo fundamental de la estructura del ente en cuanto puede ser significada por una definición. Aún con esto, decimos que así como el término ousia desde su uso original aristotélico16 se refiere propiamente al singular, el término quiditatis se refiere propiamente al universal. De ahí que cuando queremos hacer referencia explícita al sentido universal de la ousia es necesario determinarla con “segunda” mientras que cuando decimos simplemente ousia sabemos que nos referimos al ente concreto y lo mismo sucede con la quididad.

1.2 Del juicio que compone o divide el término esencia

Cuando componemos o dividimos en un juicio, el concepto “esencia” con “algún otro concepto”, podemos hacer referencia a la esencia según los tres usos mencionados: como realidad única del ente, como concepto de lo universal con referencia al ente o bien como componente radical del ente. El término “esencia”, en el juicio, puede referirse a cualquiera de estos sentidos o hacer mención específica de uno u de otro. Su sentido dependerá del uso que se le dé en el juicio y de su estructura.
En el primer sentido, referido al ente concreto, la predicación está dirigida a tal ente exclusivamente y debe de especificarse para adquirir tal sentido en la predicación. En el segundo sentido, el referido al ente de razón, al ente concreto conocido universalmente por medio de la abstracción, la predicación puede referirse a todos aquellos entes concretos que participen de la misma esencia.
Así cuando decimos, “la esencia de Sócrates nos es desconocida” no componemos el término esencia, propiamente, en su sentido universal como predicable a todos y cada uno de los entes, ni siquiera como predicable a todos y cada uno de los hombres, sino que al estar definido el término en la composición judicativa por la preposición de pertenencia “de” seguida por el nombre de alguien nos referimos justamente a la esencia del singular y, por lo tanto, la predicación señalada tiene su sentido propio en tal singular.
El sentido del término, especificado en el juicio, no anula por sí mismo los otros sentidos posibles, aunque si restringe en tal caso su sentido.
Por otro lado, cuando hacemos el juicio “la esencia del triángulo es ser una figura geométrica de dos dimensiones con tres lados cuya suma de los ángulos interiores es 180°” no nos referimos a un triángulo en particular, sino al triángulo en sentido universal. Por lo tanto al hablar de la esencia del triángulo incluimos de alguna manera a todos los triángulos. Este tipo de juicios que componen el término esencia en su segundo sentido, hace referencia a todos los singulares a modo universal que participan del mismo modo de ser y la predicación es verdadera para todos y cada uno de los singulares que caen bajo la misma razón.17
Cuando se hace uso del tercer sentido mencionado, como en el juicio “la esencia y el acto de ser componen la estructura fundamental del ente” estamos utilizando el término “esencia” en su sentido nocional según rationis entis. En tal juicio se incluyen “todos los entes” implicando que todos los entes están compuestos de esencia y acto de ser. Este uso depende, entonces, de la noción de ente y ya que la noción de ente la simplificamos como aquello que es, id quod est,18 a través de este uso nos referimos a que universalmente todos los entes tienen una esencia y por lo tanto son res y aliquid.
Este juicio puede entenderse en relación a todos y cada uno de los entes, en cuanto a que se componen de estos principios metafísicos, sin por ello dejar de considerar su singularidad, de hecho haciendo referencia a que en su singularidad cada uno de ellos tiene una esencia y un acto propio.

1 [essentiam ]id est hoc per quod aliquid habet esse quid Santo Tomás de Aquino, De ente et essentia, cap. 1
2 Unde Commentator in eodem loco dicit quod ens primo modo dictum est quod significat essentiam rei Santo Tomás de Aquino, De ente et essentia, cap. 1
3 “Et quia, ut dictum est, ens hoc modo dictum dividitur per decem genera, oportet quod essentia significet aliquid commune omnibus naturis, per quas diversa entia in diversis generibus et speciebus collocantur, sicut humanitas est essentia hominis, et sic de aliis” Santo Tomás de Aquino, De ente et essentia, cap. 1
4 essentia dicitur secundum quod per eam et in ea ens habet esse Santo Tomás de Aquino, De ente et essentia, cap. 1
5 En este sentido, es interesante la apreciación que hace Santo Tomás, respecto a la relación entre esencia e inteligibilidad. Lo que es inteligible es inteligible por su esencia y si es nombrable es inteligible por el hombre pues sólo se nombra lo que se conoce. “Non enim res est intelligibilis nisi per diffinitionem et essentiam suam” Santo Tomás de Aquino, De ente et essentia, cap. 1
6 “Sed quia ens absolute et per prius dicitur de substantiis et per posterius et quasi secundum quid de accidentibus, inde est quod essentia proprie et vere est in substantiis, sed in accidentibus est quodammodo et secundum quid.” De ente et essentia, cap. 1
7 In supposito includitur ipsa natura speciei et superadduntur quaedam alia, quae sunt praeter rationem speciei, unde suppositum significatur ut totum habens naturam sicut partem formalem et perfectivam sui” IIIª q. 2 a. 2 co.; “ hic homo dicitur esse suppositum, quia scilicet supponitur his, quae ad hominem pertinent, eorum praedicationem recipiens IIIª q. 2 a. 3 co.
8 Zeferino González, Obras del Cardenal González, Filosofía elemental Libro quinto: Metafísica especial. Cosmología. Capítulo 3, Propiedades y Afecciones generales de los cuerpos. P. 221.
9 I-II q.41 art. 2
10 Cierto que esta objeción se tiene que aclarar, pues pareciera que la esencia en el caso de las substancias compuestas de materia y forma es sólo la forma y por tanto es sólo universal, mientras que lo individual es sólo la materia. A esto tenemos que responder que el ente es el compuesto de materia y forma y la esencia universal se realiza en tal materia con características únicas que nos pueden hacer hablar de una essentia in singularis, que en principio no diferiría con la essentia in universalis sino en que la primera esta definida y la segunda no. En este caso la esencia no es sólo su forma, sino también la materia aunque sin señalar: “Huic etiam ratio concordat, quia esse substantiae compositae non est tantum formae nec tantum materiae, sed ipsius compositiDe ente et essentia, cap. 1 La esencia realizada en el individuo implicaría su materia señalada y demás rasgos de individuación, y a eso nos referimos con Essentia in singularis.
11 Diferente sería el caso de las substancias simples o espíritus puros que se presentan como un tema de conocimiento en el ámbito de la teología sobrenatural. En los ángeles por no tener materia se encuentra su esencia definida absolutamente por su forma. La esencia del angel se identifica totalmente con su forma, y por lo tanto con la especie. En este sentido podríamos decir que en el angel no se distingue la essentia in universalis de la essentia in singularis, o mejor aún que están identificadas. “Respondeo dicendum quod quidam dixerunt omnes substantias spirituales esse unius speciei, etiam animas. Alii vero quod omnes Angeli sunt unius speciei, sed non animae. Quidam vero quod omnes Angeli unius hierarchiae, aut etiam unius ordinis. Sed hoc est impossibile. Ea enim quae conveniunt specie et differunt numero, conveniunt in forma, et distinguuntur materialiter. Si ergo Angeli non sunt compositi ex materia et forma, ut dictum est supra, sequitur quod impossibile sit esse duos Angelos unius speciei. Sicut etiam impossibile esset dicere quod essent plures albedines separatae, aut plures humanitates; cum albedines non sint plures nisi secundum quod sunt in pluribus substantiis. Si tamen Angeli haberent materiam, nec sic possent esse plures Angeli unius speciei. Sic enim oporteret quod principium distinctionis unius ab alio esset materia, non quidem secundum divisionem quantitatis, cum sint incorporei, sed secundum diversitatem potentiarum. Quae quidem diversitas materiae causat diversitatem non solum speciei, sed generis.” Iª q. 50 a. 4 co.
12 Esta idea está desarrollada fundamentalmente en el opusculo De ente et essentia, además de estar presente en su uso en una gran cantidad de obras en las que Tomás predica indistintamente cualquiera de los términos mencionados para referirse a la esencia.
13 Et quia illud, per quod res constituitur in proprio genere vel specie, est hoc quod significatur per diffinitionem indicantem quid est res, inde est quod nomen essentiae a philosophis in nomen quiditatis mutatur.  Et hoc est quod philosophus frequenter nominat quod quid erat esse De ente et essentia, cap. 1
14 En la definición de naturaleza encontramos dos ascepciones. Una interpretada como sinónimo de esencia y la otra como la esencia en relación a su operación: “Hoc etiam alio nomine natura dicitur accipiendo naturam secundum primum modum illorum quattuor, quos Boethius in libro de duabus naturis assignat, secundum scilicet quod natura dicitur omne illud quod intellectu quoquo modo capi potest. Non enim res est intelligibilis nisi per diffinitionem et essentiam suam. Et sic etiam philosophus dicit in V metaphysicae quod omnis substantia est natura. Tamen nomen naturae hoc modo sumptae videtur significare essentiam rei, secundum quod habet ordinem ad propriam operationem rei, cum nulla res propria operatione destituatur” De ente et essentia, cap. 1
15 “Relinquitur ergo quod nomen essentiae in substantiis compositis significat id quod ex materia et forma compositum est. Et huic consonat verbum Boethii in commento praedicamentorum, ubi dicit quod usia significat compositum. Usia enim apud Graecos idem est quod essentia apud nos, ut ipsemet dicit in libro de duabus naturis. Avicenna etiam dicit quod quiditas substantiarum compositarum est ipsa compositio formae et materiae. Commentator etiam dicit super VII metaphysicae: natura quam habent species in rebus generabilibus est aliquod medium, id est compositum ex materia et forma. Huic etiam ratio concordat, quia esse substantiae compositae non est tantum formae nec tantum materiae, sed ipsius compositi.” De ente et essentia, cap. 1
16 En efecto la sustancia no se da en ninguna otra cosa que en sí misma, y en aquello que la tiene y de la cual es sustancia. Además, lo que es uno no puede estar a la vez en muchos sitios, mientras que lo común se da a la vez en muchos sitios.” Aristóteles, Metafísica, Capítulo XVI, Libro VII.
17 Para comprender mejor esta idea es necesario introducir el concepto aristotélico-lógico de predicables. “Los predicables son los modos de predicar algo de un sujeto. Son cinco: Género, si el término expresa algo esencial determinable; Especie, si el término expresa algo esencial determinado; Diferencia, si el término expresa algo esencial determinante; Propio, si el término expresa algo no-esencial, que fluye de la esencia; Accidente, si el término expresa algo que puede estar o no estar en el sujeto, sin que éste cambie en su esencia Héctor Rogel, Apuntes de lógica menor, p.4. En todos los casos la predicación sobre el ente es posible debido a que el hombre a través de su intelecto que es capaz de conocer universalmente puede componer o dividir según modos de ser que sean comunes a cada una de las distintas cosas que son.
18 “La noción de ente no es simple, sino que aparece compuesta por un sujeto (id quod) y un acto (est)” Melendo, T. Alvira, T. Clavell, L. Metafísica, p. 27.